Me he levantado con mal sabor de boca, otra pesadilla… qué extraño, desde que te conocí nunca he dejado de tener pesadillas… debí recordarte que te las llevaras al marchar.
Ayer a las 23.34 me traicionó el subconsciente, madre mia… después de tanto tiempo… y volví a salir de casa con ella puesta por si acaso me encontraba contigo… nunca se sabe, a veces cientos de kilómetros se hacen centímetros, como cuando jugaba a doblar el mapa para tenerte conmigo…
…
- cuánto tiempo… ¿qué tal todo?
- bien, ¿y tú?
- bien
…y quizá la elocuencia se cruce con nosotras acabando con aquel odiado silencio y, quien sabe, puede que hasta aprendamos a hablar sin tapujos…
“dices que vengo que voy que siento que escucho que pertenezco, que sirvo para mucho, que mi mirada es limpia, suave brisa…”

